Puttane e spose, le storie d’amore

Ragazze voi mi fate impazzire con questo rap io ve lo voglio dire e non lo faccio così tanto per fare il ruffiano ma parlo nel microfono col cuore in mano specialmente adesso che ho raggiunto un’età che mi permette di apprezzare con semplicità la bellezza e le caratteristiche diverse delle donne ritrovate delle donne perse.
Lorenzo Giovanotti.

Escuchar a Giovanotti con Luca Carboni resulta revelador. En este rap de texto sincopado con una canción melódica de lo más tradicional resulta de lo más revelador. Luca Carboni se duele desesperado del amor perdido y de historias de amor que no acaban jamás, en una de esas melodías pegajosas e irresistibles en las que los italianos son maestros. Giovanotti nos habla de toda las mujeres. Nos presenta esa visión latina de la madre, la novia, la hermana y la esposa. Pero a la vez intenta homenajear a todas las mujeres, a su mirada, a la belleza ligera de una joven en moto en primavera. Pero sin dejar de ser un dulzón italiano deja una carga de profundidad cuando parecía belleza en todas las mujeres, con independencia de su condición y no sólo en sus mujeres cuando denuncia «questa falsa divisione tra puttane e spose».

No paro de pensar en esta canción en estos días en los que ha estallado el escándalo de las reglas de uniformidad en el balonmano playa que exigían su biquini y su top. Y como ya ocurriese en el vóley playa no se trata de que jueguen bien, se trata de que se exhiban bien, de mercantilizar, de cosificar el cuerpo femenino como argumento de enganche imagino que para las marcas, y para la televisión. Y, no se sorprendan Vds., esto no ha surgido de la salaz mente de un calenturiento directivo latino. Al parecer nace de la Federación Internacional cuyas normas indican desde 2010 que «el uniforme de las chicas “deje el estómago al aire”, que el bikini inferior no tenga en su parte más ancha más de 10 centímetros, mientras que el de los chicos señala que el pantalón puede ser holgado y largo, aunque 10 cmts. desde la rótula, como máximo».

Se imaginan Vds. que la norma para los señores dijera que «para practicar balonmano será obligatorio el uso de un tanga con una anchura máxima de dos centímetros en la banda posterior». Pues lo cierto es que es lo justo, tableta al aire, culo prieto y a exhibirse. Pero no es así, nuestras mujeres deben ser esposas, las de los demás…. Ya se lo imaginan.

El simple hecho de que los defensores del pueblo de los países de la Unión Europea no hayan llevado ante los tribunales a las federaciones nacionales y la europea resulta sencillamente increíble, inaudito y además intolerable. Vivimos tiempos de involución, desparecen derechos, y quienes primero padecen son las mujeres. Y en ese contexto, la mayoría de nosotros únicamente asumimos el discurso de la madre y la esposa, el discurso decadente del macho alfa que protege a su estirpe y no siente otro deseo que el de la posesión del resto de las hembras de la manada.

Hemos caído muy bajo, en realidad nuestra canción es la del Giardino Proibito de Sandro Giaccobe ese engendro ideológico de amante traidor que no ha tenido más remedio que sucumbir a los encantos de la golfa de la mejor amiga de su novia, y que debe ser perdonado porque la vida, porque los instintos son así, y en el fondo es una pobre víctima.