Vivir con un profesional de la salud en el horizonte del ébola (II). Un historia local

Finales de mayo. El personal del hospital de referencia valenciano es reunido para ser informado, que ni formado, ni uniformado, sobre un protocolo de actuación en materia de ébola. Llamar formación a esta reunión es insultar al diccionario de la RAE. Se trata de un mero intercambio de opiniones, como después informarán los periódicos. Para cualquier profesional es obvio que la dirección aborda la cuestión como si del antiguo protocolo de la Gripe A se tratase y con el convencimiento de que nunca se va a atender a un paciente de ébola.

Poco después se produce el primer traslado de misionero con ébola a Madrid y nuestro orgulloso Conseller de Sanidad declara «La Fe y el hospital de San Juan serán ´centros de referencia´ ante el ébola. La población «puede estar tranquila porque los medios están activados y los hospitales preparados». No todo el mundo está de acuerdo, las personas serias, aunque duela, aunque sean descalificados por su honestidad científica lo advierten. Santiago Grisolía dirá que «la aparición de un sólo caso del virus del ébola en nuestro territorio podría suponer “la fuga masiva” de los turista». En esto se pone el acento. Sin embargo añade algo muy serio: « estamos en los comienzos de una situación sanitaria que nos obliga a actuar de manera extraordinaria y urgente ante un riesgo que por ahora no podemos detectar con total seguridad».

El personal de enfermería reflexiona sobre el tema, y decide dar un paso adelante y más de 50 sanitarios de la UCI denuncian que La Fe no está preparada contra el ébola. ¿Por qué?

Enfermería bien formada.

La enfermería de UCI es un personal altamente cualificado. En un día de trabajo pueden hacer frente a una parada cardiorrespiratoria, gestionar una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), practicar una diálisis, intubar hasta la extenuación, tomar vías centrales, o vestirse varias veces para atender a enfermos en situación de aislamiento. Hablamos por tanto de profesionales altamente cualificados, sometidos a un nivel de exigencia y estrés altísimos. Como paciente no lo olvide, su médico en UCI es vital, le visitará, le diagnosticará, pero quién estará 24 horas al día con Vd., su primera garantía de supervivencia es el enfermero o enfermera. Y, créalo son universitarios que saben muy bien lo qué se hacen y lo qué dicen.

Y lo que en esta materia denuncian los profesionales es obvio, no han sido formados. Una charlita de una hora intercambiando impresiones es sencillamente un insulto. El lector debe saber, porque es público y accesible que le Unidad Militar de Emergencias específicamente advierte en su Memoria de 2012, pág.13, que «el mundo de las emergencias, sin ser ajeno al medio militar, requiere de una preparación sistemática que implica una formación muy específica y una instrucción y adiestramiento totalmente novedosos». El curso básico de emergencias es de cinco semanas y 200 horas.

El Hospital La Fe, en un esfuerzo sin duda ridículo, convoca a toda prisa una reunión y enseña en dos horas a 300 sanitarios cómo reaccionar ante el ébola con un video casero. El relato periodístico de esta sesión por Levante EMV, es sencillamente estremecedor y pone de manifiesto, incapacidad e improvisación. Se nos dice que el a dirección de La Fe decide formar a todo su personal contra el ébola. No consta que se trate de un curso homologado de 30 horas. La formación recibida se asemeja a la misma que recibió Teresa, pero algo más extendida.

Las instalaciones.

Basta con leer el relato de la prensa para entender el inmenso riesgo que ha corrido la comunidad valenciana. No sabemos cómo estarán las urgencias, pero si tenemos en cuenta como se articula inicialmente la sala de atención a infecciosos hay motivos para la preocupación. Sobre el hospital Carlos III El Mundo se preguntaba ¿Está España preparada para atender a una persona con ébola? Basta con comparar la denuncia del personal de enfermería para llegar a una respuesta de sólo dos letras: NO. Mientras en el hospital Carlos III se habilita la sexta planta y, en concreto, tres habitaciones individuales de aislamiento con esclusas con presión negativa, en Valencia es poco menos que una habitación y una antesala-pasillo convertida en habitación.

Los medios.

No hay mucho que contar, y todo que explicar aquí. Puede Vd. ahorrarse la lectura, basta con ver el documental de TVE Viaje al corazón del ébola. Observe cómo se ponen o se quitan el traje los sanitarios. Note como incluso en mitad de una calle se descontamina primero el traje y la puesta o la retirada del mismo sigue una coreografía que se interpreta “a dos”, para evitar que como Teresa uno se toque a si mismo accidentalmente. Obsérvese también qué trajes usarán los soldados alemanes en estos casos. Se parecen con el español en que uno se viste por los pies, cosa que al parecer nuestros gestores sanitarios no saben hacer.

En el caso de La Fe el primer modelo de traje ni siquiera cubría integralmente la cara. Y en posteriores versiones, como se ha visto en las noticias de Madrid, aspectos como la intersección de guantes y mangas del traje resultan aparentemente inseguros, ello sin contar con la calidad y permeabilidad de los materiales cuyo nivel de riesgo previsto es menor de 4. Basta con leer el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, no ya el cúmulo de despropósitos sino el más que probable incumplimiento de la legalidad vigente.

El personal.

No hay que ser muy inteligente para apreciar cómo el personal ha sido sencillamente maltratado. La inefable aportación de los gestores a la historia universal de la infamia no se debe sólo al Consejero de la Comunidad de Madrid. En valencia tenemos un interesante precedente en el titular del diario El Mundo de 17 de septiembre: «El Hospital La Fe debe imponer turnos para cubrir salas del ébola por la falta de voluntarios». En una interesante operación de comunicación los gestores sanitarios trasladan un mensaje claro a la opinión pública: los enfermeros y enfermeras se quejan porque son unos cobardes incompetentes. ¿Les suena?

Para que nos entendamos, llevamos veinte años leyendo sobre la vital importancia de implicar al personal, de comprometerlo con la gestión de los procesos empresariales. Es obvio, que en algo tan vital para todos como hacer frente a un caso de ébola, esa implicación debe ser la mayor posible. Basta con leer la prensa para saber que: 1) no se tuvo en cuenta al personal para elaborar los protocolos; 2) las primeras reuniones de coordinación lejos de transmitir tranquilidad y confianza generaron inquietud y estrés; 3) algo debió fallar en la comunicación interna cuando la única salida que quedo al personal fue la denuncia; 4) la reacción posterior no solo fue improvisada, sino también agresiva en la gestión de las relaciones humanas internas. Desde luego, quien gestione recursos humanos tiene a su favor el perfil estatutario de su puesto. En una empresa privada no estarían cesados, habrían empezado a tramitar el cobro de las prestaciones por desempleo. Si además otro profesional, el Ministerio Fiscal hace su trabajo, igual cobran el paro con una buena inhabilitación.

Responsabilidad.

Si Vd. ha leído este artículo, ha pinchado en los enlaces será consciente de hasta qué punto todas y cada una de las cuestiones denunciadas por la enfermería de La Fe, y seamos honestos también por los profesionales de la Paz, se han convertido en textos proféticos. Puestos a hablar con virtudes teologales, con las que tanto gusta bautizar hospitales en España, la poco caritativa actuación de los gestores sanitarios, escondiendo su responsabilidad, obviando su impericia, acreditando su estulticia, pone de manifiesto el gravísimo riesgo al que han llevado a este país y hace perder toda esperanza sobre sus capacidades.

Agradecimiento.

La enfermería debe obtener el reconocimiento social que merecen. ¿Qué estúpido cretino puede pensar que quien se enfrenta cada día al contagio no va atender casos de ébola? ¿Han vivido Vds. en casa la angustia de un protocolo de pinchazo por SIDA? Yo señor consejero SI. Ni somos tan guapos, ni tan listos, ni tan majos como Vd.. En casa, en muchas casas, la enfermería se hunde en las mayores miserias humanas y asume riesgos para salvar vidas, y su familia con ellos. Y lo hace a pie de obra y no desde un cómodo y aterciopelado despacho.

Nuestra enfermería, las auxiliares, los que asumen el riesgo piel con piel, no desde la ventanita, se merecen nuestro mayor respeto. Les diré más, nuestro agradecimiento. Se jugaron el tipo en agosto denunciando lo que hoy sabemos que ha sucedido. Si el caso de Madrid hubiera acaecido en agosto en Valencia hubiéramos tenido decenas de Teresas y un brote epidémico.

Así que querido consejero, ya que hoy Vd. viaja a Madrid, antes de volver a salir con su verborrea grandilocuente moléstese en leer y documentarse. La información técnica necesaria esta en internet, existía antes de agosto, y existe ahora. Por si no la encuentra.

Carta de un enfermero. Existe un riesgo mayor que el ébola y está tras el cristal.

Curso Gestión Extrahospitalaria de Incidentes NRBQ, nivel 1.

Ébola: Corta y reciente historia de un joven virus.

Guía de Exposición a agentes biológicos.

Las unidades de aislamiento (UA4) como elemento de protección frente a los riesgos generados por agentes biológicos del grupo 4 (Real Decreto 664/1997).

Zonificación sanitaria en incidentes NBQ.