El deporte es la vida… pero a ver si lo entiendes es toda tu vida

Estas cuatro letras que hoy publico llevan años revoloteando en mi cabeza. Mi consciente las reprime, no se atreve a escribirlas, pero ellas vuelven una y otra vez en un asedio incansable. Escribir sobre deporte, en mi caso, es casi un ejercicio de impudor. No practico el deporte, en ciertos niveles no me parece sano sino todo lo contrario. Y por otra parte, el panorama público de quienes lo practican, hasta de los más respetables, es una constante avalancha de desafortunadas anécdotas.

Sinceramente la mayor parte de deportistas de élite me parecen más ejemplo de todo lo que no se debe hacer. Olviden el estereotipo de gentleman inglés, caballeroso y educado. Lo que se lleva es el hortera con su deportivo obstinándose en demostrar que apenas si sabe leer. E incluso familias intachables echan por la borda años de prestigio en cuanto les ponen “jefa” en lugar de un peludo capitán, con declaraciones machistas y trasnochadas.

Esto querido lector me temo que empieza muy, pero que muy abajo. Si Vd. es un inocente padre que ha pensado que su hijo adquirirá valores sanos con la práctica deportiva y lo desviará de ciertas tentaciones, no se preocupe, en lo esencial acierta. No obstante es importante, especialmente en deportes de equipo, que aprenda algunas cosas esenciales.

Sólo existe el deporte.

La primera lección es esta. Los gestores federativos no ven más allá de sus narices y los más avezados de su ombligo. Lo importante es lo suyo, sus competiciones, salir en la prensa, que dirá la federación. No espere que le pregunten si su hijo estudia inglés o cual sería el mejor modo de programar los entrenamientos. Y eso no es lo peor, Vd. se enterará de cuando son los entrenamientos una vez haya decidido todo lo demás allá por septiembre. No querrá Vd. que tan importantes señores de cerebro sumergido en testosterona se hayan molestado en decirle lo que ronda por su cabeza en mayo de la temporada anterior. Así que si eligió martes y jueves para el inglés vaya pensando en que se lo puedan cambiar, y el año siguiente cuando para asegurar el tiro pase a lunes y miércoles tampoco se sorprenda si no acierta.

Vd. tampoco tiene derecho a la vida privada. Se lo advierto, olvídese de fiestas de guardar, bodas, vacaciones cortas o puentes. Es más si tiene que morirse sea decente, hágalo entre semana. El equipo lo primero. Seguramente antes de que su hijo se hiciera deportista era una de esas personas que tras una dura semana de trabajo se tomaban el sábado por la mañana para ir al mercado, que los hay muy bellos, hacer la compra y ese conjunto de pequeñas cosas domésticas que nos hacen la vida más cómoda. Olvídelo, los adultos compiten sábado tarde, o domingo. Su niño de nueve años el sábado por la mañana, y si estamos en pleno invierno con temperaturas bajo cero, pues nada que se curta, como los espartanos. Total lo peor que le puede pasar es que pille un gripazo y no vaya a clase la semana siguiente. Eso sí, el martes al entrenamiento sin falta.

Estudiar es lo primero.

¿Pensaba que esto del inglés era una anécdota? Pues no crea que con la edad esto mejora. Le puedo asegurar que en algún deporte minoritario la Federación tiene un ojo certero. ¿Qué mejor fecha para poner competiciones nacionales que exigen desplazamiento que las proximidades de las Pruebas de Acceso a la Universidad o los propios exámenes universitarios?

A estos líderes eximios de la gestión deportiva no se les pasa por la cabeza, ni por asomo, usar la afición deportiva como incentivo a la educación. Si encuentra un deporte en el que su hijo no juegue el partido del sábado si suspendió las mates, no lo dude o está soñando o en un episodio digno de Fringe ha pasado a un universo paralelo. Así que si su hijo tiene madera de futuro deportista de élite tampoco se sorprenda mucho si antes de hacer la “O” necesita unas cuantas clases de manejo de canuto, ni de que cuando viaje al extranjero le diga que ha estado en UACHINTON.

Bueno en realidad les miento. Como se haga una sesión técnica sobre la menor nimiedad de la competición, como toque ofertar cursillos de entrenador, aquí la cosa cambia. Esto si es estudio y esto sí que podemos ponerlo en el momento en el que nosotros pensamos que puede ir bien. En el peor de los caso durante el curso, pero en el mejor de ellos justo en esas fechas en las que Vd. si tiene la fortuna de poder pagarlo o está de vacaciones o pensaba enviar a su hijo fuera a estudiar un idioma. Pero por Dios, ¿cómo quiere Vd. comparar su derecho al disfrute vacacional o tener un hijo bilingüe con algo tan fundamental como ser entrenador en el deporte que toque?

Mens sana in corpore sano.

Si Vd. cree que esto del deporte es como en Grecia, y sobre todo en la antigua Roma donde uno se podía encontrar a filósofos, bibliotecas, junto a las termas y los gimnasios. No espere encontrar más que leves atisbos de compromiso social y cultural. Lo más sesudo y formativo que sus hijos recibirán es una sesión técnica. Ni espere que les indiquen a sus hijos qué valores deportivos les servirán en la vida, ni esperen que los valores penetren en el ámbito de lo deportivo. En España, el deporte continúa siendo la sublimación de la tribu y los guerreros.

La seguridad y la salud ante todo.

Este es otro tema interesante. A lo largo de los años he asistido a proezas como la del alevín tiritando de frío, el alevín-cadete dándole al Red Bull, o incluso viene a mi memoria un cenutrio de árbitro que no suspendió un partido pese al temporal de viento, no le fuesen a reñir los federativos. Por cierto, ese fin de semana el derrumbe por el viento de una pared mató a una persona en un polideportivo catalán. De lesiones mal curadas, ni hablemos. Si Vd. aspira a que su hijo llegue a la élite de lo que sea, asesórese bien cuídelo mucho, y cuando deba prohibirle jugar hágalo.

Es recomendable que sea Vd. buen conductor. No hay dinero para nada, a veces ni para buses. Así que si no se fía de los demás, ya lo sabe coja Vd. su vehículo.

La elegancia.

Si les hablo de un conjunto de energúmenos gritando como becerros porque a su churumbel le han hecho una falta Vds. piensan en un determinado deporte. Se equivocan, en los otros más de una vez también. Pero eso no es lo peor, cuando más pequeñito es el universo de ese deporte, cuanto más reducida es su población la cosa puede empeorar.

Hágase las siguientes preguntas. ¿Qué le parecería si ante la carencia de árbitros le pusiera a pitar a personas que juegan en las categorías superiores de su rival? ¿Y si al final del partido ese árbitro saludase efusivamente a padres, familiares y directivos de su rival? ¿Cómo verían Vds. que en un determinado deporte gane todas las ligas sistemáticamente el mismo club uno de cuyos miembros maneja esferas de influencia a nivel nacional? ¿Y les parecería adecuado que esa determinada persona, que no ostenta responsabilidades como entrenador compareciese en los partidos cruciales y dirigiese al equipo desde la banda o la grada? ¿Qué les parecería tener la sensación de que se forma a entrenadores que transmiten a menores pre-adolescentes en la filosofía de que hay que ganar a costa de todo y machacar al adversario? ¿Cómo verían clínics en los que un seleccionador nacional se refiere a un jugador menor de edad como esa mariquita? Formen Vds su propia opinión.

Si un deporte mal gestionado, sin más implicación de los padres que la del forofismo, sin ninguna atención por la formación que la propia de la práctica deportiva alcanza las altas cotas que ha alcanzado, ¿Qué podría hacer un deporte que sin renunciar a competir incorpore los valores que una sociedad del S XXI demanda?