La marea blanca podría enfermar

Nota para el lector. Este trabajo, como tantos otros de la sección Off Topic está muy lejos de ser amable. Además, se trata de analizar un problema que subjetivamente compromete a su autor. Al lector corresponderá separar el grano de la paja, lo personal de lo objetivo, lo racional de lo pasional. Al autor le basta con ser intelectualmente honesto y advertirlo previamente.

En el último año la labor periodística de Vicente Useros en el Diario El Mundo de la Comunidad Valenciana y Joan Molano en Las Provincias han puesto al descubierto un conjunto de praxis hospitalarias que podrían estar en el origen de cánceres padecidos por el personal de enfermería y los auxiliares de clínica. El conjunto de interesantes artículos publicados por estos dos periodistas, que incluimos al final, puede resumirse de modo muy sencillo: estos profesionales de la salud llevarían más de un decenio preparando y administrando fármacos sin seguridad, y en la concentración que produce la asiduidad del día a día pueden poner en peligro la salud de los trabajadores.

Leída la cuestión con mayor detalle plantea muchos interrogantes. El hecho es que ya va camino de dos lustros que los trabajadores de al menos dos unidades del Hospital la Fe, UCI y Reanimación, vienen reclamando que ciertos medicamentos se preparen en la farmacia hospitalaria en condiciones de seguridad. Se trata de químicos cuyo polvo puede quedar en suspensión en el aire, que pueden volatilizarse en forma de gas o ingerirse por contacto con la piel. Mientras que en la llamada sala blanca, esto se hace en condiciones de aislamiento, en las unidades de hospitalización se realiza en habitaciones normales, con personas que entran y salen, con la única seguridad de la profesionalidad de la enfermería y una campana extractora, cuando la hay.

La información clínica de muchos de ellos, el prospecto para que Vd. y yo nos entendamos, suele anunciar que al menos con roedores se han detectado casos de cáncer en ensayos clínicos. Esto no significa obviamente que se esté envenenando pacientes. Cuando se nos recetan potentes medicamentos para la artritis, anticonvulsivos, fármacos para evitar el rechazo en trasplantes u hormonas como la oxitocina, ingerimos químicos ajenos a nuestro organismo y de ahí que se nos advierta respecto de un uso excesivo. Ahora amigo lector, use el sentido común. Imagine que durante 10 años Vd. ha trabajado 35 h durante 42 semanas/año, ha preparado estos compuestos por ejemplo dos veces y ha entrado en la habitación donde estaba en suspensión otras dos. Ud. Su cuerpo habría asimilado cantidades ínfimas de distintos productos 1680 veces. Son cuentas muy optimistas me temo, así que si nos ponemos catastrofistas y multiplicamos esa cantidad por 10 empezaría a tener sentido creer en la posibilidad de que el personal se esté envenenando. Añadamos un factor más. No se trataría en el segundo escenario de 15.000 ingestiones ínfimas de un solo producto, sino de al menos una decena de ellas cuyas interacciones en el organismo seguramente sean desconocidas. Comprenderá el lector que a un lego en la materia se le ocurran algunas preguntas.

¿Qué hizo el Hospital?

Si nos fiamos de lo leído en la prensa, al parecer la respuesta es “nada”. Sólo actuó cuando lo impuso la Inspección de Trabajo bajo la vis coactiva del Derecho sancionador. Pero se limitó a gastar parece que un par de milloncejos para una Sala Blanca que después se limitó a no usar salvo para los citostáticos. Es decir, adoptó la decisión política de cumplir formalmente una orden de la Inspección con cargo a los lomos del contribuyente sin que esto significase que se fuera a preocupar ni un ápice más por la salud de los trabajadores.

Y créanme, resulta cuando menos sorprendente que esto suceda en un hospital que reúne dos características singulares. Primero resulta ser el hospital de referencia en el sistema de salud valenciano, y en segundo lugar, es un hospital “universitario”. Es decir, en el lugar con más medios de toda la Comunidad Autónoma Valenciana, en el sitio de referencia para la investigación, parece que no ha habido tiempo para ocuparse de un problema que siendo novedoso resulta que estaba directa o indirectamente en lo que podríamos definir el conocimiento científico o el estado de la ciencia. No deberíamos creer que para tan prestigiosa institución sea complicado poner en Google “biopeligrosos en cuidados de enfermería”, y probablemente al hecho de no haberlo realizado se deba que las noticias sobre cómo les investiga la Fiscalía ocupen un lugar preferente en esta búsqueda. Tampoco parece que escape a sus capacidades el buscar “nursing health hazards chemical” lo que les hubiera llevado a este resultado en primera página Nurses’ Health and Workplace Exposures to Hazardous Substances, y a un total de 54.200 resultados en Google Académico, 16.000 de ellos desde 2011.

¿Alguien no hizo su trabajo?

Sabemos quién hizo su trabajo: los trabajadores de la UCI que plantearon la primera denuncia, y los delegados de prevención de Intersindical y CC.OO. Nadie más, ni siquiera otros sindicatos. Los servicios de prevención pese a su enorme prestigio social y académico sólo han actuado a requerimiento de la inspección. Y desde la farmacia hospitalaria no se consideró nunca el caso, ni una sola vez, desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores. Puede ser comprensible que un fenómeno novedoso no se haya previsto, pero desde la interposición de la primera denuncia nadie hizo nada salvo los albañiles. Hubo que volver a denunciar de nuevo. Y hay profesionales a los que la Ley, o al menos una mínima honrilla profesional debería haberles obligado a actuar y que sin duda han comprometido su prestigio con esta inacción. Ya pasó su tren, ya no pueden ponerse a la cabeza de la manifestación, ya no pueden esconder lo obvio, no desarrollaron su labor y sería hipócrita y un error permitirles el menor protagonismo futuro en esta materia.

Y entonces ¿por qué?

Esta es la más enigmática de las cuestiones. Al parecer, una vez se disponía de sala blanca era una cuestión de inversión, de ampliar un poquitín la plantilla. Ciertamente de gastar tal vez 100.000.-€ más al año. Pero, querido lector, antes de asustarse con tamaña cantidad hagamos una pequeña cuenta. Según fuentes del propio hospital esto afecta a 2.161 trabajadores. Dicho de un modo muy sencillo la salud de un trabajador expuesto le costaría al hospital 46.28.-€/año. Pues bien resulta que según el diario El Correo, resulta que «responsables de Osakidetza resaltaron que el diagnóstico precoz de un cáncer colorrectal ahorra entre 30.000 y 50.000 euros por paciente». Es decir, en el hipotético caso de que efectivamente se esté produciendo esta situación un par de cánceres al año equivaldrían a ese gasto, el tercero ya sería un coste. Es más, según la sentencia del Tribunal Superior de Justicia 184/2012 es justo esa cantidad, – 50.000 euros-, la que ya podría haberse pagado por La Fe indemnizando a una trabajadora con cáncer.

La mezquindad del ahorro presupuestario podría entenderse como resultado de un determinado modelo de gestión conocido por todos. Lo que resultaría sencillamente deleznable sería que esta situación responda a un “mantenella y no enmendalla”, al puro mantenimiento de una actitud autoritaria, ante la incapacidad de resolver un error.

¿Enfermeras o criadas? El síndrome de Florence Nightingale.

Un alto porcentaje de los trabajadores de enfermería, y de los auxiliares, es personal femenino. No crea el lector que voy a caer en una trampa machista, concédame el beneficio de la duda, siga el hilo de la historia y veremos hasta donde llegamos juntos. La enfermería moderna se debe en gran medida a la idea de una gran mujer en el siglo XIX. En esa etapa histórica, y hasta hace poco menos de dos decenios en España, de la mujer se esperaba, sacrificio, abnegación y subordinación. Y esos valores trascendieron al mundo de la enfermería como un ambiente laboral con un modelo de enfermeras-criadas, cuando no de monjas-enfermeras.

La enfermería, los llamados ATS o practicantes, era un oficio, una formación profesional algo cualificada que habilitaba para pinchar culos, tomar sangre, coser heridas y hacer curas y aplicar algunas técnicas. La relación del médico, y del gestor hospitalario con este personal era autoritario, era un esquema capataz-obrero. La enfermería no podía pensar, de hecho se suponía que no sabía pensar.

Hoy sin embargo, la enfermería en España es un grado universitario que facilita el acceso a estudios de máster y doctorado. Supone una carga de estudio y la adquisición de unas competencias y capacidades que atribuyen a la profesión una altísima cualificación. La enfermería ya no es un estamento servil y prescindible, es una pieza básica del engranaje hospitalario sin la cual este no puede funcionar. Y como demuestran las noticias publicadas la enfermería ha sido capaz de detectar un problema, documentarse científicamente y liderar el cambio y la reivindicación.

En algo sin embargo no ha cambiado esta profesión: en la abnegación, en la dedicación vocacional, en el sacrificio. Cuando Vd. está en una UCI el diagnóstico médico le salvará la vida, pero la enfermería le mantendrá vivo y le procurará los cuidados que le curarán. Será su enfermero o enfermera quien le monitorice y dé la alerta al médico que estará en su despacho o en su sala de descanso, serán ellos los que con sus manos taponen su hemorragia, los que usen complicados aparatos de soporte vital, los que se ensucien con sus heces y esputos. Y al parecer, también los que en opinión de algunos deberían envenenarse un poquito cada día para salvar las vidas de otros. Y junto a ellos, arrimando el hombro los auxiliares también son imprescindibles.

¿Y los políticos?

Salvo la iniciativa, más que razonable de la Consejería de Salud de crear una comisión de estudio, el silencio de la política resulta significativo y sorprendente. Y no amigo lector, no crea que no se han enterado. Nuestros diputados reciben diariamente un resumen de prensa, se les proporcionan tabletas con suscripciones a los periódicos.

Han pasado 100 días y ahora les toca actuar y especialmente a aquellos que dijeron recoger la sensibilidad de las mareas. La militancia del sector sanitario, la concienciación social generada por la marea blanca exige no abandonar a sus profesionales. Hacerlo sería sencillamente una indignidad, porque el cambio exige una política humana y centrada en el ser humano y nada hay más precioso que una vida, especialmente si pertenece a aquellos que día a día se exponen a enfermedades, a contagios, a entregar su vida para salvar las de muchos.

Pero al margen de esto, hay algo mucho más grave. ¿Si esto sucede en el Hospital de referencia que ocurre en el resto del sector hospitalario valenciano? ¿Estaremos ante un escenario como fue un su día el de la crisis del amianto o el del uso de cancerígenos en las pinturas del sector textil? ¿Es posible que nadie haya jugado con la hipótesis de escalar el problema a un nivel más amplio? Y si es así, ¿cómo puedo esto seguir siendo reducido hasta hoy a un conflicto laboral interno?

Esperemos, que en el grupo de trabajo que se quiere constituir arroje resultados y soluciones, y si procede depure responsabilidades. Y esperemos que no excluya a quienes sufren el problema a pie de obra y han acreditado conocimientos y experiencia.

Y un aviso para navegantes, cuando estudien la composición de esa comisión confíen Vds. en la academia, asegúrense de verificar si algún provecto miembro del colectivo resulta frecuentemente patrocinado por empresas del sector con intereses en prevención o en la venta de un determinado producto de seguridad alternativo a las salas blancas no vaya a ser que “lo fácil” coincida con intereses empresariales y corporativos. Y asegúrense también de que no sea liderado por quienes no supieron ver el problema en su propia casa, no fueron sensibles y ahora como los pecadores en el confesionario lloran cual plañidera y reivindican como el que más. Sería como poner la zorra a cuidar del gallinero.

Noticias en prensa.
21/06/20105. Fiscalía investiga mala praxis en La Fe con medicamentos cancerígenos.
22/06/2015 Trabajo exige a La Fe que cambie el uso de fármacos cancerígenos.
24/06/2015 La Fe dice que carece de personal para tratar fármacos cancerígenos.
19/08/2015. La Fe dice que cuenta con todas las medidas para la seguridad de trabajadores.
25/08/2015. Trabajo exige a La Fe un estudio epidemiológico de sus empleados.
08/09/2015. «Tuve cáncer por tratar fármacos».
10/09/2015. Sanidad ya fue condenada por mala praxis con medicamentos cancerígenos en La Fe.
02/10/2015 Trabajadores de La Fe piden reubicar los medicamentos cancerígenos.
23/10/2015. Nueva muerte por cáncer en el área de biopeligrosos del Hospital La Fe.
24/10/2015. Crean un grupo de trabajo para fármacos peligrosos.