Chunda, chunda.

Chunda, chunda, chunda es una onomatopeya que evoca inmediatamente a una etílica multitud verbenera tomada del brazo mientras suena por quinta vez Paquito el Chocolatero. Pero también, y esto es mucho peor, uno de esos bodrios musicales que explotan nuestra innata tendencia fetal a seguir el ritmo cardíaco, aderezada con el suficiente nivel de alcohol…